Ramón venía de mal en peor, no lograba mostrar una casa, no lograba vender un terreno, no lograba abrazarse a la dicha de alquilar un departamento, ni ahí.Pero esos meses eran oscuros para mi amigo Ramón.Y cargaba una gran inseguridad.
De algo Ramón estaba seguro, que ya no quería seguir con su profesión de martillero, y que hablar conmigo todas las mañanas, le hacia sentir un poco mejor.
Yo sólo podía decirle, lo que siempre siente mi corazón sobre la importancia de estar motivado y cuidar las fuerzas físicas con ejercicio y entrenamiento, bastante bicicleta, bastante caminata y mucha programación, imaginación sobre el objetivo y planificación. Y por sobre todas las cosas mucha fe.
Sorpresa fue que un día deje de ver a Ramón, dejo de llamarme por más de sesenta días y no se lo veía por ningún lado, hasta que un día de no hace mucho, volvió a sonar mi teléfono, y era Ramón, que con gran emoción y lleno de entusiasmo decía...."Tenías razón, tenías razón".
Finalmente nos reunimos con Ramón y me dijo que estaba lleno de impulso, había logrado alcanzar todo lo que le indiqué por esos días, y ya se sentía fortalecido, lleno de fe, y dichoso de ser Martillero y Corredor.
Breve relato de su buen amigo: Miguel de Gracia
No hay comentarios:
Publicar un comentario